Cristianos en Puerto Rico

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Directorio de Cristianos

Algunos piensan que ser un Cristiano significa que usted no puede ir al cine, que no puede bailar, que no puede beber un trago, o que usted no puede volver a divertirse. Esto no es verdad. El Cristianismo no es acerca de reglas y regulaciones que deben seguirse. Se trata de una relación con el Señor Jesucristo.

En los tiempos del Antiguo Testamento Dios dio la Ley la cual tenía que ser debidamente guardada. Había instrucciones acerca de la forma de vestirse, de la comida, lo que podía o no podía hacerse en un Sabbath, lo que tenía que hacer en el templo, cómo los curas tenían que cumplir sus funciones, cómo serían tratados los extranjeros, cómo las personas serían castigadas, etc. Todas estas cosas tenían que ser observadas apropiadamente y estrictamente ya que éstas afectarían sus posiciones delante de Dios. Esto aconteció en los tiempos del Antiguo Testamento, pero ahora que tenemos a Jesús, los requisitos de la Ley ya no son necesarios para poder complacer a Dios.

Ser un Cristiano quiere decir que usted ha cambiado en su interior y que no está controlado desde el exterior. Esto significa que su corazón ha sido cambiado por la presencia de Dios. Esto no significa para usted la obligación de tener que ir a la iglesia, pagar diezmos, ser bueno y hacer todo lo que sea necesario para permanecer como Cristiano. Esto significa que usted desea hacer las cosas porque usted ha cambiado.

Regeneración

Regeneración significa que se ha sucedido un cambio actual en una persona. Cuando alguien se convierte en un Cristiano al creer en el solo sacrificio de Cristo para el perdón de sus pecados, entonces, el Espíritu Santo llega y vive en esa persona. Debido a que la persona ha sido cambiada desde el interior, él/ella no desea hacer aquellas cosas que son contrarias a Dios. Por lo tanto, él/ella deseará naturalmente ir a la iglesia; deseará ser bueno, honesto, etc. Usted no va a la iglesia, es bueno u honesto para poder ser un Cristiano. Él/ella hace esas cosas porque ya es un Cristiano(a). Esto significa que aquellas cosas que él/ella desea hacer cambian; quiere cambiar y complacer a Dios desde su interior.

Así que ser un Cristiano significa que usted ha encontrado al Dios verdadero y viviente y que ha sufrido un cambio en su corazón y alma. Significa que Usted no está limitado a la Ley de lo bueno y lo malo para complacer a Dios ya que usted no puede complacerlo por lo que hace. Dios encontrará placer en usted a través de Cristo Jesús.

Ser un Cristiano significa seguir a Cristo, desearlo, tener una comunión con Él, que Él habite en usted y para darle en su vida la gloria a Él.

Ser cristiano es más haya de lo que parece

Ser un verdadero cristiano es mucho más profundo de lo que aparenta. Si queremos seguir a Cristo, primero debemos estudiar su vida para saber qué hizo y cómo vivió. La enseñanza del apóstol Pablo para los cristianos es: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11:2, énfasis añadido”). No basta con tener la experiencia emocional de “entregar nuestro corazón a Dios” o decir que somos “cristianos” para ser cristianos verdaderos; debemos vivir imitando el ejemplo de Jesús día tras día. En 1 Juan 2:6, el apóstol Juan nos explica más al respecto: “El que dice que permanece en él [en Jesucristo], debe andar como él anduvo”.

Pero ¿cómo vivió Cristo en la tierra? Los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento nos dicen lo que Cristo hizo durante su vida. Jesús dedicó su vida a servir a Dios y a los demás; siempre obedeció las leyes y mandamientos de Dios y sujetó su voluntad a la del Padre. Ser un verdadero cristiano implica un cambio radical en nuestras vidas—la Biblia lo llama “arrepentimiento”—que consiste en dejar de pensar y actuar como los seres humanos lo hacen normalmente.

Un cristiano se reviste del hombre nuevo

El apóstol Pablo nos enseña que, como aprendices de Jesucristo, es necesario que hagamos cambios en nuestra vida; “si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:21-24).

Esto implica que, cuando seguimos a Cristo y hacemos cambios para parecernos a Él, nuestra manera de pensar y vivir llegará a ser diferente a como era antes. Esta transformación es un proceso que dura toda la vida a través del cual seremos cada vez más como Jesucristo.

La enseñanza de Pablo a los cristianos de Roma nos da más detalles acerca de este proceso; en Romanos 13:14 el apóstol nos aconseja, como a seguidores de Cristo—o cristianos: “vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne”. Aquí nuevamente vemos que el cristianismo es un camino de vida y no tan solo una experiencia emocional.

¿Qué más se necesita para ser un verdadero cristiano?

Pero ser un verdadero cristiano requiere de algo más. Para entregar nuestra vida a Cristo debemos arrepentirnos de nuestros pecados y someter nuestra voluntad a la de Dios. Como dice Pablo, primero debemos bautizarnos para que nuestros pecados sean perdonados y luego esforzarnos por no pecar más. “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva” (Romanos 6:4).

Y, en el libro de Gálatas, Pablo lo aclara más explicando que “todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos” (Gálatas 3:27). Estar “revestidos de Cristo” es cambiar por completo nuestra manera de pensar y comenzar a vivir según la palabra de Dios (Mateo 4:4).

Además, Romanos 8:9-10 nos revela que, luego de ser bautizado, un cristiano necesita recibir el Espíritu Santo—el poder que le permitirá vencer hábitos y pensamientos pecaminosos. Pablo escribe: “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia”. Un verdadero cristiano es aquella persona que ha recibido el Espíritu Santo de Dios, por medio del cual Jesucristo puede vivir dentro de una persona.

El Espíritu de Dios es indispensable para la vida de un verdadero cristiano. Como explica el apóstol Pablo en los versículos 13-14 de Romanos 8, “si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (énfasis añadido).

Pero el solo hecho de tener el Espíritu Santo tampoco es suficiente. Un verdadero cristiano debe además dejarse guiar por el Espíritu para así poder “despojarse del viejo hombre”, “revestirse de Cristo” y convertirse en un hombre nuevo.